El Clásico ha perdido morbo tras el KO azulgrana, pero los de Laso pueden asegurar matemáticamente la ventaja de pista en el playoff de cuartos. Necesitan un triunfo.
Las previsiones hablaban de Clásico con morbo para hoy, pero el cartel ha perdido fuerza. El Barcelona ya no tiene una última vida que apurar porque ayer la agotó por completo: la victoria del Efes en Kaunas (68-76) le deja matemáticamente eliminado de la Euroliga a falta de cuatro partidos. Fuera por primera vez en una fase inicial, aunque ahora sea mucho más larga y exigente que antaño. Lo miren como lo miren, un fracaso con escasos paliativos que aumenta la incertidumbre sobre el proyecto Bartzokas.
El Barça llega al Clásico ya cadáver, pero solo en Europa. En los duelos directos iguala a dos con el Madrid. Y en la Liga también empata a triunfos en la clasificación (16 y 7 derrotas) y tiene de su lado el average particular. Los azulgranas se agarran así a la única competición que les queda. El calendario ya no será excusa, tampoco la falta de entrenamientos.
Hace diez días Llull resolvió el cuarto Clásico del curso con un canastón a falta de cinco décimas. La única victoria del Madrid, por otra parte, en los cinco últimos partidos ligueros (derrotas ante el Obradoiro, Tenerife, Gran Canaria y Unicaja). La peor racha con Laso al frente. “No estamos en nuestro mejor momento”, reconocía ayer el técnico, que hoy cumple 50 Clásicos en el banquillo. “Pero no tenemos ningún problema —añadía Ayón—, solo debemos centrarnos”. Fatiga física y sobre todo mental en una campaña que se adentra en los desconocido. Nunca antes se habían jugado tantos encuentros.

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